28 de diciembre de 2020

EL CINEMATOGRAFO QUE ILUMINÓ LOS PRIMEROS PASOS DEL CINE

En momentos donde los cines del mundo permanecen en su gran mayoría cerrados debido a la pandemia, se celebra la que fuera la primera proyección pública de películas de la mano de los hermanos Lumière.

Por Marcela Yianatos

Un 28 de diciembre, hace 125 años, se realizó la primera función pagada de proyección de imágenes en blanco y negro en movimiento. Sólo 1 franco costaba la entrada al salón Indien del Grand Café del Hotel Scribe donde se realizó la presentación. Ese día, los pocos asistentes no sólo presenciaron 10 filmaciones de corta duración, sino también fueron testigo de los primeros momentos de la historia del cine.


Los inseparables hermanos franceses Auguste y Louis Lumière, de personalidad curiosa y creativa, siempre estuvieron involucrados de una u otra manera al mundo de la física, la química, la ingeniería y especialmente la fotografía, esta última disciplina los unía a su padre, quien poseía un taller fotográfico. Esta familia, como buenos autodidactas, hicieron honor a su apellido, pues Lumière es la palabra francesa para llamar a la luz. Y ellos fueron ciertamente unos iluminados.


En un viaje que el padre de ambos, Antoine, realiza a EE.UU. descubre en una feria un curioso aparato creado por Thomas Edison y perfeccionado por uno de sus asistentes, William Dickson. El sistema permite observar de manera individual imágenes en blanco y negro en movimiento, no de manera del todo fluida, su nombre es Kinetoscopio


A la vuelta de su viaje, Antoine, trae consigo el artefacto. De inmediato, sus hijos lo empiezan a estudiar y a revisar su mecánica, hasta que se dan cuenta que pueden mejorarlo al punto de poder proyectar de manera más masiva la imagen e incluso bajar su peso en unos 5 kilos. Sus experimentos al respecto partieron en 1894.


El 13 de febrero de 1895, finalmente, patentan el fruto de su trabajo, ese día nace el “Cinématographe”, un proyector con cámara registradora incluida, que filma en película de 35mm a 16 fotogramas por minuto. El 22 de marzo de ese mismo año es presentado por la Sociedad de Impulso a la Industria Nacional de París a público específico.


A los Lumière les gusta registrar escenas de la vida cotidiana, no montadas como hacía Edison. La duración de estas grabaciones era de alrededor de un minuto, así nacen piezas célebres de la historia del cine como: “La salida de la fábrica Lumière en Lyon”.


Gracias a la gestión de su padre, realizan la primera de muchas proyecciones de sus películas a público general. El 28 de diciembre de 1895 es la fecha en la que se podría decir que nació el cine. Incluso uno de los primeros grandes exponentes de este arte, Georges Méliès, llega intrigado a la primera presentación para comprobar lo que se puede hacer en esta materia, luego intentó comprar un cinematógrafo, pero los Lumière decidieron no venderle. Así fue como, más adelante, el reconocido como el “Mago del cine” compró una de las copias del aparato que salieron en el mercado.


En un principio estas proyecciones no concitaban mucho público, pero al correrse la voz de lo espectacular y novedoso que se estaba dando en ese salón, llegaron a ofrecer 20 funciones diarias.


Louis y Auguste contrataron operadores para sus cámaras en distintos lugares del mundo, como Rusia y Buenos Aires, para retratar la realidad de la vida en otros países, mientras ellos seguían documentando escenas reales como la famosísima “La llegada de un tren a la Ciotat”, cuya proyección provocó el pavor del público asistente, debido que al ver la imagen de un tren acercarse, pensaron que serían arrollados por este.


Vendían equipos por el mundo, abrieron una agencia en Nueva York para ofrecer sus creaciones, muchos les imitaban, se habrían paso en un mundo maravillado por su trabajo, pero insólitamente ellos no lo veían así. Para 1905, los hermanos se despiden del mundo del cine para primero dedicarse a trabajar en el desarrollo de la fotografía a color y en relieve, y luego dedicarse a otros temas de estudio de su interés. Según ellos, la vida del cine no sería muy larga...