4 de enero de 2021

“BLACK STAR” DE DAVID BOWIE: LA MUERTE HECHA UNA OBRA DE ARTE

El 10 de enero se cumplen 5 años de la muerte del “duque blanco”. Una noticia que impactó al mundo, a 2 días de haber publicado su último trabajo de estudio.

Por Esteban Roa.

“Mira hacia arriba, estoy en el cielo”, nos decía David Bowie en “Lazarus” y nadie imaginaba que esa letra podía ser su despedida. “Tengo cicatrices que no se pueden ver”, seguía revelando el “duque blanco” cuando un cáncer terminal estaba a punto de acabar con su vida. Así fue el último trabajo del británico, lleno de simbolismos, de mensajes ocultos. El último gran acto que concluyó su obra maestra el 10 de enero de 2016.


Lejos de ser un disco más, “Black Star” fue un trabajo visionario, adelantado como siempre lo fue Bowie. De hecho, su portada marcó un precedente: por primera vez en sus 5 décadas de trayectoria, el británico no aparecía físicamente en su carátula. “Black Star” llevaba una estrella negra como imagen principal, una representación de sí mismo que lo sabríamos más tarde al escuchar sus letras.


El primer single del disco, también titulado “Black Star”, fue publicado el 15 de noviembre de 2015. 4 días más tarde, se lanzó su videoclip con una serie de imágenes que llamó la atención: en el corto de casi 10 minutos, el británico aparece con una venda en sus ojos y una mujer (o una criatura con forma de mujer) descubriendo a un astronauta muerto lejos de la tierra. Sobre este último punto - si bien se le preguntó a su director Johan Renck y no lo confirmó ni descartó - este astronauta sería el Major Tom, el mismo personaje ficticio creado por Bowie en 1969 para la canción “Space Oddity”.


No hay que olvidar que este personaje se convirtió en culto, incluso utilizado por otros artistas como Elton John. ¿Será una pista al azar? Todo apunta que no.



Más revelador aún es “Lazarus”, donde el británico tomó el nombre del personaje bíblico que resucitó entre los muertos para titular esta canción. En su letra, Bowie nos dice “mira aquí, estoy en peligro, no tengo nada que perder”, y en su videoclip aparece con la misma venda en los ojos y acostado sobre una cama.



Según el documental de la BBC “David Bowie: The Last Five Years”, el británico desconocía que estaba muriendo cuando grababa este disco. Si bien ya sabía que tenía cáncer, fue durante la realización del videoclip “Lazarus” cuando supo que su enfermedad estaba en etapa terminal. Cerca de 2 meses después, falleció.


Esto nos da cuenta que si bien “Black Star” fue creado como una despedida, sobre la marcha fue mutando y obligando a Bowie a mirarla como una pieza final que debía terminar lo antes posible para no toparse con la muerte.


“Black Star” tenía un objetivo claro, un mensaje, una conclusión y eso lo elevó como una pieza de arte. Fue una hazaña épica de rock experimental e incluso jazz. Un punto final pensado, perfectamente planificado. No por nada, este disco fue lanzado el mismo día de su cumpleaños.


A los 69 años con 2 días partió el genio. Mientras sus fanáticos lloraban por una noticia que aún no creían, David Bowie cumplía su objetivo y se convertía en leyenda. “Mira aquí, estoy en el cielo. Tengo cicatrices que no se pueden ver. Tengo drama, no puede ser robado. Todos me conocen ahora”.